RESISTIÉNDOSE AL AMOR. Capítulo 35: No es lo que tú crees
ELIZABETH REED
—¿Necesita algo más, señorita Williams? —preguntó Mauro. Aún no me acostumbraba a que me llamaran así.
—Agua… ¿Puedes traerme un vaso con agua? —inquirí sintiendo mi garganta seca.
—Claro… No tardo —contestó y de inmediato abandonó mi habitación.
Me planté frente a la puerta, posé ambas manos en la madera y temí que la ausencia de mi guardián fuera considerada una invitación para Finn. Bajé la mano hacia el pomo y, con el corazón agitado y lleno de dudas, puse el seguro justo an