RESISTIÉNDOSE AL AMOR. Capítulo 26: El abogado del diablo
ELIZABETH REED
Todo ocurrió tan rápido. El clic de la funda lo alertó, pero ya era demasiado tarde. Cuando se quiso reincorporar, yo ya estaba blandiendo su propia arma contra él, clavándola a mitad de su pecho, sintiendo el crujir de su esternón al ser perforado.
Retrocedió sorprendido, como si no pudiera creer lo que había pasado, mientras me veía aún reclinada sobre su cama maltrecha con el vestido por arriba de las caderas. Su lujuria fue su perdición. Me levanté de un brinco, con las espo