RESISTIÉNDOSE AL AMOR. Capítulo 20: Si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes
ELIZABETH REED
—Lo siento… —contesté apenada—. Por mi culpa perderás tu trabajo y no tengo tanto dinero como para pagarte por defenderme.
Sonrió divertido y enternecido. —Beth, créeme… no necesito el dinero. —Acarició mi mejilla lentamente sin apartar su mirada—. Por años me dediqué a trabajar y forjar mi pequeño imperio. Manejo una firma de abogados con sede en Dublín. Uno de los pilares más fuertes que sostienen a la familia Lynch. Mi oficio como maestro era por gusto y querer defenderte del