Mundo ficciónIniciar sesiónEVAN LYNCH
Llevaba un par de días en esa celda y la oscuridad parecía haberse impregnado en mi piel, tenía la boca pastosa de tanto tiempo sin hablar, pero en mi cabeza, aún escuchaba la voz de Annie, así como en mis manos podía percibir su calor si me concentraba lo suficiente. ¿Qué estaba pasando? Era como si al tocarla, me hubiera contagiado con alguna enfermedad que me generaba







