LIAM BLAKE
—No puedes estar aquí… No eres familia, largo —dije una vez que arrastré a Allegra hasta el pasillo, iracundo por su presencia.
—¡No soy familia! ¡Lo sé! —exclamó sacudiéndose de mi agarre—, pero estoy aquí porque para mi padre, Helen es importante y no pienso dejarla sola. Así de sencillo. Tienes dos opciones, «señor no confío en nadie», dejas tu comportamiento infantil y me permites cuidar de ella, ya que mi padre no puede, o le explicas a tu madre que me corriste de aquí. Ella est