IDRIS DOYLE
Veía pasear frente a los arbustos con flores a mi pequeño Oliver, reconociendo el nuevo jardín con la mirada perdida en el pasado, de seguro pensando en el señor Thomas y por supuesto, en Liam.
—Quiero apostar contigo… —dijo Evan caminando a mi paso.
—¿Apostar?
—Sé perfectamente que, si el imbécil de Liam llega suplicando tu perdón, te olvidarás de todo y lo volverás a aceptar —agregó con coraje—. El amor te vacía el cerebro y te llena de humo la cabeza. Te vuelve estúpido.
Recordé