76. Desenmascararla.
Leonardo
Llegué a la suite y me encontré con la bruja de Zaleth. Apenas me vio, se acercó con esa sonrisa falsa que tanto detesto y trató de besarme. Tuve que disimular de inmediato, fingiendo que me sentía enfermo. Ella elevó las cejas, mirándome expectante, como si intentara leerme el alma.
—¿Estás enfermo? —preguntó—. ¿Pero qué tienes? Te deseo ya no aguanto estar sin ti.
Contuve el impulso de apartarla con violencia.
—Quiero pedirte que tú y yo hagamos un viaje mañana — mencioné irritado po