68. ¿Dónde estoy?
Zaira
Habían pasado los días y, gracias a Dios, ya me sentía mucho mejor. Mi bebé era tan hermosa que no dudaba ni un segundo en querer tenerla siempre a mi lado. Aunque tenía apenas diez dia de nacida, lo único que deseaba era que estuviera bien. Mi herida ya había sanado, me habían retirado los puntos y el dolor era casi inexistente.
¿Y qué puedo decir de Leonardo? Había venido varias veces a ver a la niña, pero yo me mantenía un poco distante, evitando que estuviera demasiado cerca de mí.
—L