33. Inaceptable.
Leonardo
Rápidamente llegué al hospital y encontré a Marcos y a la madre de Zaira sentados en la sala. Los ojos de la señora lucían rojos e hinchados. Marcos se levantó al verme y me estrechó la mano.
—¿Cómo se encuentra? —pregunté tratando de no sonar preocupado, porque sinceramente me dolía verla así y no quería que Marcos lo notara.
—Gracias a Dios, ella está fuera de peligro. No obstante, aún no reacciona; lleva dos días inconsciente, pero su corazón late normal y el bebé también está bien.