26. Estúpida
Zaira
Sentía que nunca íbamos a llegar al supuesto rancho. Me dolía la espalda de estar tanto tiempo sentada. Leonardo seguía hablando por teléfono, ni siquiera volteaba a verme; aún estaba molesto. Y si él supiera que yo estaba peor que él… Tampoco le iba a rogar a un estúpido que a veces parecía un ogro andante con cara bonita. Ese era Leonardo Valverde. Un magnate imbécil que no siempre sabía entender.
—Marcos, detente en el primer restaurante que veas. Vamos a almorzar ahí.
Escucho su voz arrogante.
—Está bien, señor Leonardo.
—Me imagino que tienes hambre, Zaira, pero no dices nada. Es como si el ratón te comiera la lengua —replicó con un deje de burla.
Me encogí de hombros.
—¿Qué opciones tengo? —me defendí.
Él soltó una risa corta. De verdad que parecía bipolar.
—Bien, pues vamos a quedarnos a comer antes de seguir el viaje.
Asentí sin mirarlo. No tenía caso.
Cerré los ojos y quedé atrapada en un recuerdo lejano de mi infancia. Zaleth y yo… Papá siempre nos confundía por lo par