FREYA
El bosque estaba en calma, aunque cada sombra parecía observarnos. El sonido de nuestras patas golpeando la tierra húmeda era lo único que rompía el silencio. Corríamos con fuerza, con un propósito claro, aunque por dentro todo era un torbellino. Leif estaba a mi lado, su pelaje oscuro como la noche contrastando con el mío, blanco invernal como la nieve recién caída. A pesar del caos que llevaba dentro, tenerlo cerca me brindaba una extraña sensación de paz.
Caleb pensó que podía tenerme c