CALEB
Apenas amanecía cuando subí las escaleras hacia su habitación. Necesitaba hablar con ella y no quedarme callado. No después de lo que pasó anoche. No después de verla así... entregándose por enojo, por rabia. No era lo que quería. No de esa forma.
La puerta estaba entreabierta. Entré sin pensarlo.
Su aroma me golpeó de inmediato. Lavanda y piel. Su camisón estaba sobre la cama, la seda arrugada como si aún llevara su calor. No pude evitar acercarme y tocarlo, deslizar mis dedos por la te