VINCENT
Debería estar en mi mundo ideal, al fin conseguí lo que siempre había deseado.
Una compañera para mí, alguien que llenara mi alma solitaria.
Sin embargo, me sentía más vacío que nunca.
Liberamos a la manada de Clárens y la llevé conmigo al castillo, esta noche la haría mía poniendo mi marca en su cuello.
Sus manos tocaban mi cuerpo y su boca besaba mi cuello.
La habitación debería sentirse caliente y excitante, pero parecía una caverna fría para mí.
— Vincent, me encantas mi lobo – gime