VINCENT
Samantha llenaba mi cabeza de cuestiones, que aunque en ese instante consideré muy acertadas, luego descubrí que no eran mi problema.
Confundí mis propios deseos y sueños, con los de mi amigo y Alfa.
Las prioridades de Cedrick habían cambiado y yo no supe comprenderlo.
Me dejé manipular por la conveniencia de esa mujer.
— No te puedo ayudar a hablar con Raven – le dije lo que había soñado tantas veces con responder en esa ocasión.
— Pero… sé que eres amigo de Cedrick, mi padre pue