NARRADORA
Cuando Leonidas llegó al pie de la montaña, se asombró un poco al observar el desastre sanguinolento por todos lados.
Eran restos de cadáveres irreconocibles que los Drakmor arrastraban para adentro de su cueva y engullían.
El sonido de la cruda masticación y los huesos siendo triturados eran evidentes y hasta ellos, que también eran carnívoros, les daba un asco extremo escucharlos.
Los olores se mezclaban y confundía, cerca de la cueva, con tantos Drakmor, era imposible no sentir otr