NARRADORA
— ¡Aaron, congela a ese bicho, pero ya! – Dalila gritó enojada.
— ¡NO! – Aidan reaccionó, levantándose y agarrando en el desespero al pequeño Drakmor contra su pecho.
— Aidan ¿qué haces?, ¡aléjate de ese bicho asesino!
Raven iba a sacar su lobo de fuego, aunque sabía que contra esas criaturas, las llamas eran ineficaces.
— ¡No, no le hagan daño, él es bueno, es un buen chico! ¡Mamá, papá, él es bueno, no me ha hecho nada!
Aidan llevaba al feo Drakmor pegado a él protegiéndolo, a la ve