NARRADORA
Le rugió en la mente a Dalila.
— Puedo intentar salvar a las cachorras a la vez que combato el veneno. Hanko, le das de tu sangre para nutrir a Anastasia y reponer la sangre perdida.
— Vamos a intentarlo, ¡Vamos! Aaron, ayúdame a dibujar runas de sanación.
Y sin dudarlo, el Alfa se abrió una herida en la muñeca y la llevó a los pálidos labios de su compañera.
Anastasia sentía ganas de vomitar y mareos, ni siquiera podía sacar los colmillos o succionar la sangre.
La fuerza de su loba i