NARRADORA
— Detente – lo haló por el recogido en el cabello, escuchándolo gruñir insatisfecho.
— Luna…
La voz lobuna le advirtió y al abrir los ojos, el gris y el amarillo danzaban, sin embargo, se quedó arrodillado a sus pies, solo esperando por sus deseos.
— Llévame a la cama y hazme el amor mi Alfa, todavía no se te permite marcarme…
— Anastasia…
— No, no hasta que esté segura de que solo aceptarás a mis cachorras y sin tratos a medias Hakon. Por hoy, solamente me puedes montar.
— Estoy bie