NARRADORA
Pero no solo era la magia negra de Silvana, también estaban sus aliados y muy pronto, Cedrick y Raven, más su valiente ejército, se vieron asediados y atacados por dos flancos.
Eran como ratas encerradas entre dos fuegos, listos para morir en cualquier momento.
Las bajas se acumulaban, no podían sacar su magia de llamas que era su mejor arma y las flores hambrientas eran interminable, inagotables, sin embargo, ellos no, eran de carne y hueso y ya estaban heridos y exhaustos.
“¡C