NARRADORA
Cedrick observó, como por encima del muro de hielo que se había formado, saltaron lobos fieros, con los colmillos afuera y la rabia en sus corazones.
No iban a obedecer mandatos, ni órdenes del Rey o la Reina, imposible controlarlos a todos y menos cuando luchaban por salvar a sus seres queridos.
Así que la pelea a muerte comenzó de nuevo, se cuidaban las espaldas, mientras se desgarraban y herían con zarpazos y las fauces sangrientas abiertas de par en par.
Vincent a su lado, luc