NARRADORA
Silvana miraba desde una colina las enormes letras de fuego dibujadas con magia por encima del castillo.
Se podían ver a leguas, eran un mensaje y sabía muy bien que se dirigía a ella en específico.
«Mortimer está aquí»
Eso decía, un claro señuelo para atraerla, y por supuesto que estaba interesada, pensó que él había muerto, pero ahora tenía esperanzas y si vivía, lo recuperaría.
Ese hombre era suyo.
¿Acaso esa maldit4 también sobrevivió?
No, no, no, ella se encargó de drenar su m