NARRADORA
— Hijo, ve con el abuelito de al frente, saldré un momento.
La mujer le dijo al niño, ayudándolo a levantarse y limpiándose con las manos sucias las lágrimas, dándole una falsa sonrisa para tranquilizarlo, que más bien rompía el alma.
Por mantener con vida a su pequeño lo haría todo, por un pedazo de pan duro y un poco de agua para sobrevivir, se acostaría con este asqueroso despreciable.
— ¡No, no quiero, no mamá, esa mujer se fue y nunca regresó! – el cachorro comenzó a gritar,