CEDRICK
Abrazo a mi hembra contra mi pecho, acostados de lado sobre la ropa seca y cerca del fuego creado por ella, que nunca se apaga.
Nunca imaginé que la sensación de un lazo se sintiera así, tan pleno, tan satisfactorio.
Es como si mi alma incompleta, hubiese encontrado su otra mitad faltante.
Olisqueo en su nuca donde mis feromonas agresivas le anuncian a cualquiera que esta hembra me pertenece y es solo mía, mi Raven, mi reina, después de tantas zancadas del destino.
Sin embargo, a pesar