Esa noche bien tarde, ya se había terminado todo el “festejo” y Raven esperaba con Cedrick, en la sala de la pequeña casa, que le habían asignado.
Las tres guerreras de fuego, también vigilaban alertas desde el segundo piso, escondidas en la oscuridad, a través de las ventanas, viendo cualquier movimiento sospechoso o cerco, que les quisieran hacer.
Sin embargo, las horas transcurrían y no se movía ni un insecto.
— Cedricik, ya pasó mucho tiempo del horario en el papel del Alfa, ¿qué piensas qu