Esto tan extravagante que hacemos, solo se lo permite un lobo a su verdadera pareja.
Él me está diciendo que me acepta como su mate y mi alma se siente tan cálida que lágrimas de felicidad se mezclan con la sonrisa en mis labios, mientras corremos libres sin ataduras por estos parajes salvajes.
Llegamos a la cima de un precipicio desde donde se puede ver prácticamente toda la tierra de la manada, los bosques interminables, lagos, ríos y el cielo infinito lleno de estrellas encima de nosotros.
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