Raven
— ¡Señora, señora, esta esclava está mal de cabeza, comenzó a atacarnos sin razón! ¡Casi ahoga a Lorena! – la chica se tiró al suelo y armó todo un drama haciéndose la inocente.
Yo solo me quedé parada en mi sitio, mojada y también herida.
De repente una exclamación se escuchó y todas las miradas se fijaron en la doncella que salía del agua.
Yo también la miré. Parecía una cosa horrenda.
Toda la piel enrojecida y grandes ronchas asomándose por toda la cara, el pecho y las manos.
Yo sabí