Raven
“Raven, lo siento” Sena murmuró en mi interior, mientras me sentaba oculta en un sitio del bosque llorando.
De verdad que no quería llorar más, pero tanta impotencia me iba a matar.
Mi resentimiento se convirtió en determinación y al otro día a penas el sol salió, me escabullí para buscar al Alfa.
Estábamos en la plaza central y miraba la vida próspera y aparentemente pacífica de esta manada, mientras las esclavas, que hacían su vida más fácil y les servían como criadas, sufrían todo tipo