Raven
— ¡Jefa, venga acá! - la llamó, mirándome seriamente.
— Yo no…no lo robé…eso, no estaba cuando yo fui a buscar jabón…— pero mi voz se fue haciendo más pequeña al recordar que había dejado sola la cesta de ropa, cuando me alejé un momento.
Con los ojos abiertos de incredulidad miré a las chicas a mi lado, sobre todo a la verdadera ladrona, pero solo apartaron sus ojos y se hicieron las desentendidas.
Una vez más había caído en la trampa diseñada por otros. El chivo expiatorio, sería yo.
—