La casa de Vladislav, un espacio moderno y elegante, estaba llena de una quietud incómoda. Los rayos del sol de la tarde entraban imponentes a través de los vidrios de los enormes ventanales, transmitiendo una sensación de paz que Adara no tenía en su interior, al contrario. Al fondo en alguna parte había una música suave que parecía estar al servicio de la atmósfera silenciosa, pero la tensión dentro de ella era innegable. Sentía que el aire estaba cargado de algo mucho más pesado que la simpl