Durante toda la noche, Claudia estuvo pensando en Paul, el tono de su voz era tan sensual que cada una de sus palabras provocaban en ella, un deseo perturbador. Cuando finalmente se quedó dormida, soñó estando con él.
Era de noche. Ella entraba a la sala de visitas y él la recibía con un beso apasionado. Cada una de sus caricias parecían tan reales que su cuerpo reaccionaba incluso dormida: su piel se erizaba y su intimidad se humedecía. Paul acariciaba sus muslos, le levantaba la falda hasta