“Debo decirle que ha embrujado usted mi cuerpo y mi alma y que la amo, la amo y la amo”
Jane Austen
Minutos más tarde, llegaron a la casa. Claudia bajó, Germán marcó el número privado de su jefe y se lo entregó a Claudia.
—Tenga, hable con él. Yo llevaré a su amiga a su casa. En diez minutos estaré de regreso. —advirtió el guardaespaldas.
Claudia entró a la casa, mientras Paul, del otro lado del teléfono, hablaba:
—Aló ¿Quién es? Aló —gritó molesto.
Ella vio que la llamada estaba activa,