La comisario Guzmán tomó la carpeta que había dejado minutos antes sobre su escritorio. Acomodó el portarretrato tal y como lo había dejado. Paul negó con su cabeza y sonrió por lo bajo, mientras la mujer hojeaba el expediente con calma, como si cada dato ya hubiese sido digerido y ordenado en su mente mucho antes de que Paul cruzara esa puerta.
—Señor Bellini… —comenzó, apoyando suavemente el bolígrafo sobre el papel—. Entiendo que ha decidido presentarse voluntariamente. Eso siempre es… inte