Capítulo 156 —La lealtad del guardián
Faltaban tres meses para la fecha señalada por el infiltrado. El aire en el campamento se había vuelto pesado, cargado con el olor metálico de las armas que se afilaban y el sudor de los entrenamientos constantes. Caín y Dilan habían trabajado hombro con hombro, diseñando una estrategia minuciosa, un mecanismo de relojería donde cada movimiento de los lobos y los vampiros debía ser exacto. No fue sino hasta que el tablero estuvo completamente dispuesto que