Capítulo 153 —Cenizas en el viento
Aurora y Caín permanecían abrazados bajo el cielo estrellado, dos figuras de mármol recortadas contra la negrura del bosque. La brisa fría, que se filtraba entre los troncos centenarios, acariciaba sus pieles desnudas, pero ya no lograba encender la chispa que los había consumido minutos antes. El aire, que hasta hacía poco vibraba con la electricidad de la pasión, se había vuelto denso, cargado de un arrepentimiento sordo y una confusión que calaba más hondo