Salí de mi habitación hecho una furia. Iba a golpear a Gabriele por interrumpirme. Bajé las escaleras con pasos pesados y me dirigí directamente a la oficina donde él me esperaba.
—¿Qué carajo haces aquí? —le pregunté con rabia contenida.
—Necesitamos hablar. Acompáñame —pidió con seriedad.
—No. Ahora lárgate de aquí, y no quiero volver a verte —le advertí con tono gélido.
—Es sobre padre.
Respiré profundamente. Aunque no quería, acepté ir con él. Todo lo que involucrara a nuestro padre debía t