Capítulo 66: Tendremos niñas, Alfa.
El silencio se volvió denso. Solo el crujir del fuego en la chimenea llenaba el aire.
Los ojos verdes del Rey Alfa la miraban fijos, penetrantes, oscuros. Ayseli apenas podía respirar. Su cuerpo estaba demasiado cerca del suyo; el calor de ese macho la envolvía, la presión de sus brazos contra su pecho aún la mantenía atrapada después de su salto desesperado.
Él ladeó la cabeza, observándola con sospecha. Sus labios se curvaron apenas, en una mueca peligrosa.
—Habla. ¿Qué me estás ocultand