La noche llegó como un manto de oscuridad absoluta que engulló el mundo lobo. El cielo era una vasta extensión de gris oscuro, como ceniza suspendida en el aire.
El viento, gélido y cortante, mecía las copas de los grandes árboles cubiertos de hielo. La neblina de Solem se extendía cubriendo todo el mundo lobo.
La manada Sombras Nocturnas avanzaba con cautela. Los guerreros lobunos, ocultos tras la neblina, se comunicaban a través de un enlace mental.
«Alfa Aciel…», la voz de uno de l