Ariana
El aire en la habitación se sentía más denso que nunca. Podía oler la tensión que flotaba en cada rincón, como si el ambiente estuviera al borde de estallar. No solo por lo que había pasado con Killian y Eliza, sino por todo lo que estaba por venir. Las dudas me carcomían por dentro, y la rabia hacia él no dejaba de crecer. ¿Cómo había dejado que las cosas llegaran a este punto?
No podía creer lo que veía: un hombre dividido entre su pasado y su presente, entre su necesidad de poder y la