Cuando Santiago y Ronald llegaron ella lloraba sola en un rincón, Damián había ido a ver qué podía averiguar.
—Luciana — dijo Ronald llamando la atención de su hija, ella levantó la cabeza y al verlos corrió hacía ellos, abrazó a su padre y luego se fue a los brazos de Santiago.
—Tranquila, mi amor, ¿Qué pasó?
—Un carro lo atropelló delante de mis ojos, fue horrible. — Santiago la empezó a arrullar. Para calmarla.
—Tranquila mi amor, por favor, si no va a pasar lo mismo de ayer, y no creo q