En cuánto llegaron a Londres todos fueron directamente a la mansión O'Brien, dónde ya los esperaban, tanto los padres de Santiago, como el padre de Camille.
—Abuela — dijo Emily corriendo hasta la elegante señora que los esperaba con una gran sonrisa, Luciana no pudo evitar sentirse nerviosa, cosa que Santiago notó, por lo que tomó su mano con más fuerza.
—Descuida, estaré contigo mi amor, siempre. — dijo mirándola a los ojos.
—Lo sé —Luciana sabía que Santiago no la dejaría nunca, pero ella