—Diego — susurró una vez salió de su asombro.
—Luciana — dijo mirándola con gran intensidad que la puso muy nerviosa — ¿Te encuentras mejor? — preguntó realmente preocupado, el día de ayer había ido a buscar a su madre pero no la encontró eso lo molestó en sobremanera.
—Ya estoy mucho mejor, gracias, aunque saber que estabas vivo si fue un trauma realmente fuerte para mí. — él asintió.
—Sí, creo que no es algo fácil, ni para mí lo es, debo hablar con mi madre, pero desde ayer no llega a casa