Estaba a punto de amanecer cuando el pequeño Camilo se levantó al baño y pidió a su madre que le preparara un vaso de leche, a la misma hora tiene que tomarlo, se quedó con esa costumbre desde que dejó el biberón.
Ella lo puso en la cintura y lo llevó a la cocina. Al pasar por la sala preguntó quien era la persona que allí dormía. (El niño no miró cuando su padre llegó)
—Es un amigo—. Mintió.
—¡Papá… papá, por favor no te vayas, no nos dejes, papá!
Ethan comenzó a gritar.
El niño se asustó y s