Cuando la luz del sol entró por las las ventanas cristalinas de la casa. Ethan abrió los ojos, la chica aún continuaba dormida y recostada en su pecho.
Era incómodo estar en aquel sofá, pero si ella estaba en sus brazos no pedía otra cosa más. La amaba, era seguro, pero no quería lastimarla. Así que, había decidido dejar que fuera feliz, pues quizá él, no era el indicado para ella.
La observó en silencio, le acarició el rostro, como grabándolo por última vez en su memoria. Quizá nunca más se vo