Todos se quedaron en silencio por un momento. El guardaespaldas no sabía que decir con tal de que ellos no le armaran un escándalo en la empresa.
—Es momento de marcharse—. Dijo finalmente.
—Sí. Volvamos a casa. Hermanos, por favor, que mamá no se vaya a enterar y papá tampoco debe saber que lo vimos con otra mujer. Haremos que pague, eso es seguro, esto no se va a quedar así. Somos los hijos de mamá y si le pedimos que nos vayamos a otro lugar, ella comprenderá que no nos sentimos cómodos en l