Con sus amigos y familiares, Eliam es muy divertido. Pero, con Anastasia es todo lo contrario. Es como decir que, los polos opuestos se atraen y él, no lo quiere dar a conocer, razón por la cual prefiere tratarla como a una desconocida.
—¿Sorprendida?
Preguntó al ver que se ha quedado sin palabras.
—Ahora no me importa quien seas, he renunciado, así es que ya me retiro. —le hizo saber, tragándose los insultos que muere por gritarle.
—Ah, no señorita, tú no te vas hasta que no aceptes ser mi