Mundo ficciónIniciar sesiónÉl la guió los últimos pasos para llegar a la puerta, tomándola de la cintura mientras ella seguía sin poder pronunciar ninguna palabra, no pudo soportar tantas emociones y empezó a sollozar como si fuera una chiquilla y más porque las hormonas tenían su cuota de responsabilidad en hacerla más temperamental.
—Al parecer me equivoqué, pensé que te alegraría mi regalo, pero tuvo el efecto contrario, te hizo llorar —pronunció con tristeza—. Quizás no se me dan bien esto de las sorpres







