Alan miró a Maliza con curiosidad.
—Maliza, ¿por qué cambiaste? ¿Por qué te ves así? —su voz fue más gentil de lo habitual.
Maliza se tensó.
Alan sabía la verdad. Sabía que ella no envejecía, que su magia de elfo le permitía mantener su juventud.
Pero Maliza no respondió. Justo en ese momento, como si la suerte estuviera de su lado, Dante apareció, dándole la excusa perfecta para evadir la pregunta.
No quería que Alan lo supiera. No quería que nadie supiera la verdadera razón por la cual decidió