Capítulo 82. Lo mío no se toca.
Trina
—¿Qué? —pregunté sin entender, fue allí cuando ella señaló mi cuello.
—El collar. Ese símbolo —dijo—. Te marca. Nadie que quiera conservar sus dedos y su integridad física se te va a acercar mientras lleves eso.
Toqué el collar con los dedos. Lo había olvidado. El jodido collar que Dominic me había vuelto a poner.
—¿A esto? —pregunté, con incredulidad—. ¿Por esto no me acercan?
La mujer asintió.
—Eso, querida… es una sentencia. Y una advertencia.
La furia me recorrió como un