Capítulo 62. Sentencia de muerte.
Nunca me había sentido así. Nunca había sentido que algo ardía dentro de mí, consumiéndome, devorándome. Era una sensación abrumadora, pero también excitante.
Sentí cómo apartaba la ropa de mi cuerpo, cómo sus dedos recorrían mi piel con impaciencia cruel, dejando una estela de fuego a su paso. Sentí cómo sus dedos rompían la blusa que llevaba puesta, los botones volaron como esquirlas.
No pude gritar. No pude huir.
Su boca descendió por mi cuello, sus labios ardientes contra mi piel fría. M