Capítulo 118. Comienzo del juego.
Dominic
Las ruedas del avión tocan tierra con un golpe seco, un latido en el pecho que me arranca del maldito trance en el que he estado durante todo el trayecto. El frío de la pista clandestina me golpea en la cara al abrir la puerta del avión. El aire es pesado y denso, como si el hielo no solo cubriera la tierra, sino que hubiera sellado el tiempo mismo. Estoy en Dublín, pero no importa; todo aquí huele a muerte.
Nadie sabe que estoy aquí, nadie salvo los pocos que decidí confiar. Este aerop